Hacienda Jajalpa

Una breve historia


Las haciendas de México encierran muchos secretos. Durante más de 300 años concentraron no sólo la riqueza económica, sino también gran parte de la vida social y política del país.
Expropiadas las tierras, vendidos o abandonados los cascos, han logrado sobrevivir hasta nuestros días buen número de aquellas construcciones que hace muchos decenios levantaron los hacendados.
Algunas de las haciendas de México aún son productivas; otras han sido reconstruidas, remodeladas o acondicionadas para destinarlas a usos acordes con nuestro tiempo. Pero en ellas hay muchas historias que contar, muchos recuerdos, muchas leyendas que han pasado de generación en generación. La sola arquitectura de sus cascos nos habla de su riqueza histórica, regional y social. Era la llamada casa grande donde vivían los patrones y los empleados de mayor confianza.


Hacienda Jajalpa tiene su origen a mediados del siglo XVI. Es fundada en 1556 por Don Diego Marina de Chávez como una estancia para la cría de ganado menor. Posteriormente perteneció a Doña Isabel Moctezuma, hija del Emperador Moctezuma II. En 1845 se convirtió en una hacienda triguera con su propio molino y abastecía a la Ciudad de México y Toluca. Fue propiedad de Don Luis Pliego, el Sr. Rebollar y los doctores Luque y Rebollar. Recientemente la hacienda fue dividida en dos fraccionamientos cambiando su misión de hacienda productiva a paraíso residencial. 
Al paso de cuatro siglos La Hacienda ha atestiguado importantes acontecimientos históricos. Durante la guerra de independencia fue bastión de los Realistas que intentaban detener a los Insurgentes, durante la revolución fue escenario de las luchas Zapatistas.
De su estilo arquitectónico todavía se puede apreciar parte del acueducto que se construyó con el fin de traer agua del río de la Marquesa, la capilla, el molino, el granero y la estación de ferrocarril, ahora entre hermosos jardines, calles empedradas, cedros, sauces llorones y bellas residencias.